Ultimo discurso de fidel castro

La historia me absolverá pdf

«La historia me absolverá» es el título de un discurso de dos horas pronunciado por Fidel Castro el 16 de octubre de 1953. Castro pronunció el discurso en su propia defensa ante el tribunal contra los cargos que se le imputaban tras dirigir un ataque al Cuartel Moncada en Cuba. Más tarde, en la cárcel, reconstruyó su alegato ante el tribunal y añadió frases y hechos que no dijo en el juicio, como «la historia me absolverá». De hecho, sus últimas palabras pronunciadas en el juicio fueron: «la historia lo dirá definitivamente». La historia me absolverá se publicó y se convirtió en el manifiesto de su Movimiento 26 de Julio.

Aunque fueron condenados a penas de hasta 15 años por su participación en el atentado, todos los rebeldes fueron liberados tras una amnistía concedida por Fulgencio Batista en 1955. Castro se trasladó a México, antes de regresar a Cuba en el yate Granma en diciembre de 1956[1].

Prisión Presidio Modelo en la Isla de Pinos donde los hermanos Castro fueron encarcelados. El bloque donde ellos y los demás moncadistas estuvieron encarcelados es ahora un museo. (Foto tomada en diciembre de 2005.) Castro fue llevado ante otro tribunal el 16 de octubre de 1953 para ser sentenciado. Fue aquí donde supuestamente pronunció su discurso de cuatro horas justificando sus acciones y esbozando sus planes para Cuba. Durante el juicio, la indignación pública por el trato a los prisioneros estaba disminuyendo seriamente el prestigio de Batista entre la población. Un juez local telefoneó al personal de Batista para quejarse de que éste estaba reviviendo la brutal época del ex presidente Gerardo Machado, mientras que un obispo de Santiago pidió a los tribunales que perdonaran la vida a Castro y buscó el apoyo del contingente católico de clase alta de Cuba. Aunque Castro fue condenado a reunirse con su hermano en prisión durante 15 años, el juicio lo elevó a la categoría de semi-héroe en la isla[4].

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Este es el 60º aniversario del discurso de Fidel Castro, «Palabras a los intelectuales» (1961), uno de sus discursos más importantes y posiblemente el documento más importante que ancla el control estatal de la expresión pública en Cuba. Para los artistas e intelectuales amantes de la libertad, en Cuba y fuera de ella, no hay nada que celebrar.

Se discute a menudo y con la máxima veneración en Cuba, como si fuera una especie de hadiz revolucionario (las palabras del profeta en el Islam), normalmente con el objetivo de demostrar que Fidel tenía razón entonces y todo el tiempo. Si se han cometido errores, exprimiendo demasiado la limitadísima libertad que conceden los artistas, ha sido por no haber comprendido bien su mensaje.

Fue un discurso de dos horas y media, relativamente corto para los estándares de Fidel Castro, pronunciado durante la última de las tres reuniones (16, 23 y 30 de junio) entre escritores y artistas, por un lado, y funcionarios políticos, por otro. Estuvieron presentes, además de Fidel Castro, el presidente nominal de Cuba, Osvaldo Dorticós Torrado, el ministro de Educación, Armando Hart Dávalos, el presidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), Alfredo Guevara, los miembros del Consejo Nacional de Cultura y otras personalidades gubernamentales.

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La última gran aparición pública de Fidel Castro fue el 19 de abril de 2016, en el séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba. Conocido a lo largo de su carrera por dar discursos maratonianos, algunos de más de 6-8 horas, el último discurso público de Fidel fue notablemente corto, pero tan desafiante y esperanzador como siempre.

«Tal vez ésta sea una de las últimas veces que hable en esta sala», dijo Castro, «pero las ideas de los comunistas cubanos quedarán como prueba de que en este planeta, si se trabaja duro y con dignidad, se pueden producir los bienes materiales y culturales que el ser humano necesita».

Fidel habló de su propio viaje ideológico, de hijo de un rico terrateniente a revolucionario comunista: «¿Por qué me hice socialista, o más claramente, por qué me hice comunista? Esa palabra que expresa el concepto más distorsionado y difamado de la historia por quienes tienen el privilegio de explotar a los pobres». Afirmando que «no soy ignorante, ni extremista, ni ciego, ni adquirí mi ideología de motu propio estudiando economía», reconoció que de joven estudiante era sobre todo «aficionado a los deportes y al montañismo».

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Podéis salir victoriosos o derrotados en unas horas, pero ¡escuchad bien esto, camaradas! Este movimiento triunfará de todos modos. Si mañana sale victorioso, las aspiraciones de Martí se harán realidad antes. Si no, el gesto servirá de ejemplo para que el pueblo cubano tome la bandera y siga adelante. El pueblo nos apoyará en la región oriental y en toda la isla. Nosotros, la Juventud del Centenario del Apóstol, sólo…

Pocas veces la palabra humana parece tan limitada y deficiente como hoy, para expresar la serie de sentimientos, emociones e ideas que nacen al calor de la gran muestra de patriotismo que hemos presenciado esta mañana, momentos de emociones similares a los vividos en otras ocasiones en que hemos tenido la oportunidad de reunirnos con grandes multitudes.

El pueblo no escucha más noticias que las que despacha el Estado Mayor de la Dictadura. El ultraje de la censura se impone a la prensa junto con el ultraje de la mentira. Y esos mismos periódicos y emisoras, sobre los que un severo y vigilante inquisidor impide la publicación de cualquier noticia real, se ven obligados a informar y emitir todo lo que la dictadura informa. Los órganos de opinión arrebatan al pueblo para convertirlo en vehículo de…