Las fuerzas paquistaníes intensifican sus ataques junto a la frontera afgana

Las fuerzas paquistaníes han matado a 24 milicianos con artillería, aviones de combate y el apoyo de la infantería en la región de Bajaur, junto a la frontera con Afganistán, mientras que en el valle del Swat (norte del país) la aviación militar ha matado a 16 combatientes.

Coincidiendo con la intensificación de las operaciones, el jefe del Ejército paquistaní, general Ashfaq Kayani, pidió el fin de los ataques con misiles contra las regiones tribales paquistaníes por parte de aviones no tripulados de las fuerzas extranjeras, e Islamabad convocó a la embajadora de Estados Unidos para protestar por esta cuestión.

«Veinticuatro milicianos, incluidos once combatientes extranjeros, probablemente uzbekos, y un comandante local han muerto por tiroteos con las fuerzas de seguridad en las últimas 24 horas», dijo un portavoz del Cuerpo Fronterizo que precisó que los últimos enfrentamientos surgieron durante la pasada noche en los distritos de Mamond y Nawagai. Las fuerzas paquistaníes iniciaron una ofensiva en Bajaur el pasado mes de agosto, y el Ejército asegura que desde entonces han fallecido más de 1.500 milicianos y 73 soldados.

Además, las fuerzas paquistaníes combaten a los milicianos en el valle del Swat y se espera que pronto ataquen también la región tribal de Mohmand, en la Provincia de la Frontera Noroeste. En el valle del Swat, en esa misma provincia, la aviación militar paquistaní mató a 16 milicianos durante un ataque contra un edificio escolar de la localidad de Matta en el que se escondían, según indicaron fuentes militares.

Por otro lado, en el distrito de Mamond, en Bajaur, un ataque suicida con bomba causó la muerte de al menos nueve personas, incluido el líder de una fuerza tribal progubernamental, aseguró un funcionario, Mohammad Yamil. Los milicianos vinculados a Al Qaeda atacan a los miembros de las tribus que, animados por el Gobierno, se unen para combatir a los insurgentes, a los que culpan de llevar la violencia a sus comunidades.

En Swat también hubo víctimas civiles: siete mujeres y un hombre que perdieron la vida por disparos de la artillería que alcanzaron dos viviendas del distrito de Jawazajela, según indicó la Policía.

Presión por parte de Estados Unidos

Estados Unidos ha estado presionando al Gobierno paquistaní para que se esfuerce más en la lucha contra los milicianos talibán y de Al Qaeda en las zonas tribales de la etnia pashtún, donde el Ejército estadounidense ha perpetrado ataques con aviones no pilotados contra objetivos de la insurgencia que han generado las protestas de Islamabad.

Al mismo tiempo, las fuerzas estadounidenses han intensificado sus ataques con misiles mediante aviones no pilotados contra territorio paquistaní, algo contra lo que Islamabad ha manifestado su rechazo en varias ocasiones, si bien parece que últimamente lo hace con más firmeza.

Así, el jefe del Ejército paquistaní, general Ashfaq Kayani, pidió hoy el fin de este tipo de operaciones durante una comparecencia ante el comité militar de la OTAN en Bruselas, sólo unas horas después de que un supuesto ataque con misiles de un avión estadounidense matara en la región tribal de Yanijel a cinco milicianos, uno de los cuales podría ser el árabe Abdulá Azam al Saudi, dedicado a coordinar a los talibán y a Al Qaeda en Pakistán.

En un comunicado emitido por el Ejército paquistaní, el general pidió el fin del uso de «vehículos aéreos de combate» no tripulados «sobre territorio paquistaní». Islamabad argumenta que estas operaciones violan la soberanía paquistaní y no ayudan a conseguir apoyo popular en la lucha contra las milicias islamistas, además de hacer más difícil justificar la alianza con Washington.

En los tres últimos meses se han registrado al menos 20 ataques, que responden a la preocupación de Estados Unidos por la posibilidad de que los milicianos con base en Pakistán contribuyan a intensificar las actividades de la insurgencia en Afganistán y de que los combatientes de Al Qaeda en el noroeste de Pakistán puedan planear ataques contra objetivos occidentales.

El ataque de ayer, sin embargo, fue diferente de los que previamente ha llevado a cabo la fuerza aérea norteamericana. El bombardeo tuvo lugar en el distrito de Bannu, en la provincia de Waziristán del Norte, pero en un lugar alejado de la frontera con Afganistán, es decir, fuera de las regiones tribales autónomas donde se esconden los milicianos.

Durante su visita a Bruselas, Kayani también se reunió con el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, y de forma individual con el almirante Michael Mullen, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, con quien supuestamente tuvo la ocasión de hablar de los ataques en su territorio.

Protesta Dimplomática

Las declaraciones del jefe del Ejército paquistaní se suman a la protesta emitida por el Gobierno, que convocó a la embajadora de Estados Unidos en Islamabad, Anne Patterson, para quejarse por el lanzamiento de misiles.

El secretario de Asuntos Exteriores paquistaní, Salman Bashir, presentó una «fuerte protesta» por los «dos misiles disparados (ayer) por aviones estadounidenses no pilotados contra un complejo residencial en el distrito de Bannu», en la Provincia de la Frontera del Noroeste, reza un comunicado del Ministerio de Exteriores. Bashir subrayó que «hay que detener estos ataques». Una portavoz de la Embajada estadounidense confirmó que la embajadora ha sido convocada y añadió, sin dar más detalles al respecto, que cualquier mensaje del Gobierno paquistaní será transmitido a Washington.

El presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, declaró el viernes pasado a la cadena estadounidense CBS que los ataques de los aviones no pilotados no ocurren con el conocimiento previo de su Gobierno. En este sentido, dijo que acogería con agrado que Washington decidiese informar a Islamabad de estas operaciones militares, que –recordó– no están permitidas.

No obstante, no se mostró demasiado convencido de que estos ataques estén dando resultados y manifestó el deseo de su Ejecutivo de tener la capacidad de «hacer más» frente a la amenaza que constituyen los milicianos y terroristas.

«Es nuestra guerra», destacó. OPERACIONES EN AFGANISTÁN Ante la imposibilidad de combatir legalmente a los milicianos que se encuentran en Pakistán, la OTAN ha lanzado recientemente la denominada «Operación Corazón de León», dirigida contra los milicianos presentes en la zona de Afganistán que hace frontera con Bajaur, a quienes pretende acorralar en zonas donde le resulte más fácil atacarles.

El portavoz de la OTAN en Kabul, general de brigada Richard Blanchette, destacó que la coordinación con Islamabad ha mejorado y que el Ejército paquistaní está ayudando a la Alianza Atlántica de forma habitual a responder a los ataques de los insurgentes que se encuentran en su territorio. Blanchette explicó que la Operación Corazón León pretende impedir que los combatientes islamistas se muevan de un lugar a otro y facilitar su localización.

Escribe un comentario