Los chunguitos me quedo contigo

navidad 2021

La repercusión de la actuación superó la cifra de 1,5 millones de visualizaciones en YouTube en sólo 24 horas. En el momento de escribir este artículo, ocho días después, el contador está en…  ¡5.564.959 visitas! ¡Y sigue subiendo! ¿Aún no lo has visto? ¿A qué esperas?

Nabona y Rosalía, que estaba grabando en Los Ángeles, estuvieron en contacto por teléfono.  ‘Ella me dijo que el ingrediente que faltaba era Bernat Vivancos, que le encantaba cómo componía y que le haría mucha ilusión que hiciera este arreglo. Al día siguiente hablé con Bernat y me aseguró que en tres o cuatro días tendríamos la partitura arreglada. Sí, ¡por supuesto! Cuando recibí la partitura, vi que realmente era Vivancos, que seguía teniendo su sello personal. Es increíble».

Una vez que tuvieron la partitura, tuvieron que empezar los ensayos, que hicieron a distancia. La cuenta atrás había comenzado.  En el primer ensayo, todo funcionó bien desde el principio», dice Nabona.  Después de cada sesión, le enviaba a Rosalía un vídeo por WhatsApp y ella hacía retoques».  Vivancos lo confirma.  Fueron dos semanas frenéticas, con ella en Estados Unidos y yo en Barcelona trabajando en línea, cada día con un flujo increíble de WhatsApps y audios».

sil

Sabino Méndez compuso La Mataé como un intento de plasmar el sentimiento trágico de la vida y las relaciones amorosas. Se inspiró para ello en la rumba catalana , como él mismo explicó: En la furgoneta Jordi Vila y yo recogíamos frases de Los Chichos y Los Chunguitos , de ahí viene, y el batería y yo escuchamos mucha rumba catalana, y siempre pensamos que sería el formato adecuado para contar una historia así. La maqueta original era una rumba y la aceleramos hasta los límites del rock .

Varios grupos feministas se quejaron de la letra y acusaron a la banda de hacer apología de la violencia de género . Sin embargo, Sabino Méndez negó tales acusaciones: Ha sufrido una campaña en contra, aludiendo a la apología del maltrato, cuando es todo lo contrario .

A pesar de haber sido un tema clásico en las actuaciones de la banda, Loquillo dejó de interpretarlo en directo a principios de los 90 . Dijo Loquillo: Fue una de las canciones emblemáticas de los 80, tan reivindicada en este verano de nostalgia pesetista y duetos imposibles. Debo decir de antemano que la canción fusionaba la rumba y el rock and roll con ese desparpajo que teníamos entonces. Incluso creó escuela y ganó todos los premios de 1987 que se podían conceder. A saber: críticas, revistas especializadas, emisoras de radio con pedigrí… Fue la causa de que la banda saltara al estrellato y de que toda España y parte de Latinoamérica cantara aquello de «por favor, sólo quiero matarla, a punta de navaja, besándola una vez más». (José María Sanz, Loquillo).

flor

La versión en inglés es la música de baile de esta escena de la película australiana «Strictly Ballroom». A mí también me encanta la película… mi hija y yo la hemos visto no sé cuántas veces. La película completa está disponible de forma gratuita en youtube. Trata sobre el estrafalario mundo de los bailes de salón profesionales, pero probablemente más sobre la diferencia entre la integridad y la venta. Está un poco fuera de lugar (Baz Luhrman), pero es simplemente genial.

La versión en inglés es la música de baile de esta escena de la película australiana «Strictly Ballroom». A mí también me encanta la película… mi hija y yo la hemos visto no sé cuántas veces. La película completa está disponible de forma gratuita en youtube. Trata sobre el estrafalario mundo de los bailes de salón profesionales, pero probablemente más sobre la diferencia entre la integridad y la venta. Está un poco fuera de lugar (Baz Luhrman), pero es simplemente genial.

Bocelli también hace un trabajo excelente con «Bésame Mucho», de hecho no sé si alguien ha hecho un trabajo tan bueno con ella. Le pone mucha pasión y ternura. Me encanta esta canción, y puede que sea una de las mejores canciones de baile jamás escritas. La recomiendo. 🙂

villancicos

El humo del puesto de sardinas sube desde la calle, pisos arriba. Entra en los pisos e impregna las paredes del viejo Madrid. Son las fiestas de La Paloma, la ciudad no duerme entre bailes y grados de agosto. Dentro de su casa, escribe y escribe. Es esa ciudad la que envuelve a Rafael Chirbes en sus Diarios. Un universo de décadas sinceras que ahora nos explota gracias a esa obra que nos devuelve su vida. Nuestra vida, la vida, esa vida.

El cosmos madrileño de Chirbes es el de las mañanas insomnes en La Bobia, el de las noches desorientadas buscando el pecado y la redención en plena Gran Vía, el del dolor solitario y aterrador en el Hospital Clínico, el de las confidencias en El Atril , el que encoge el alma mientras Los Chunguitos juegan en una máquina tragaperras. Oh amor, me quedo contigo. Porque su Madrid es también el del camino de los pañuelos arrojados entre los arbustos del Parque del Retiro, el de los amantes que se confunden mientras esperan en los bares de Tirso de Molina, el de las llamadas ansiosas de un editor, el de las despedidas en los andenes de Atocha hacia el Mediterráneo. La del amor y el odio. En esos momentos perdidos se confiesa: «Madrid ha levantado contenedores de poder, unos edificios grandes, y en general carentes de gracia, cuyos interiores guardan secretos y riquezas». Insomnio y besos. Polvo y depresión.