Roberto Sanmartín, el cubano más sexy de la pequeña pantalla, se casa

Roberto Sanmartín llegó a España con unas rastas que le llegaban casi por la cintura para sorprender a todos en “Habana Blues” pero la gran sorpresa la dio cuando interpretó a un personaje del siglo XVI que hablaba un perfecto castellano antiguo en “La dama boba”. Este cubano de ojos claros rezuma madera de actor por los cuatro costados, lleva cuatro años afincado en Madrid y tras protagonizar un discreto divorcio, se casa por segunda vez a sus treinta y dos años. A pesar de la fama que alcanzó tras participar en la serie “¡Aquí no hay quien viva!”, Roberto disfruta más sobre las tablas del teatro y es sobre ellas donde se le puede encontrar ahora, experimentado noche tras noche junto a María Esteve las posibilidades de un rollo de una noche con “En la cama”, una función que no deja de cosechar éxitos desde que fue estrenada.

¿Cómo llevas eso de que el sexo forme parte de la escena?
Bien, la función es menos caliente de lo que parece, sólo hay escenas de sexo al principio de la obra y lo importante no es el sexo sino lo que se dice después del sexo. Estos chicos se sienten solos y de repente encuentran una persona que les escucha, esa es la historia que contamos en “En la cama”. Es la historia del rollo de una noche que podría ir más allá y no va.

¿No te resulta difícil desnudarte ante todo el patio de butacas?
No, la desnudez física no me cuesta trabajo, lo molesto es que alguien te haga fotos y las saque en las revistas pero por lo demás el desnudo no es lo más complicado de esta obra. Somos sólo dos en escena y tenemos que desnudarnos sentimentalmente hablando, tiene que haber mucha verdad entre nosotros para conseguir mantener la atención del público cada noche.

¿Estás disfrutando más que en televisión?
Estoy disfrutando mucho, no sé si más que en la tele pero probablemente sí. No porque sea teatro, eso no me importa, se trata más bien del personaje. Esta función me permite interpretar a un personaje muy rico en matices y me estoy divirtiendo mucho con él.

¿Te has asentado definitivamente en Madrid?
Sí, si Dios quiere ya no me moveré más de aquí.

¿Te has adaptado bien a la vida de la capital?
Muy bien, siempre me he sentido muy a gusto en esta ciudad, desde que llegué. Al principio tuve las dificultades típicas del emigrante: soledad y añoranza por haber dejado toda una vida atrás, pero muy bien. Dejé a toda mi familia en Cuba y tuve que empezar desde cero, exponiéndome a que la gente me quisiera o me odiase, según por donde fueran los tiros pero tuve suerte. Madrid es una gran ciudad para eso, te acoge con los brazos abiertos y ahora camino por sus calles sintiéndome como en casa.

¿Qué echas más de menos de Cuba?
El calor durante todo el año, en cuanto empieza a hacer frío lo paso fatal, el invierno me pone triste

¿Estás casado?
Lo estuve y pronto lo estaré de nuevo. Mi primer matrimonio fracasó, nos divorciamos y ahora estoy con otra chica que pronto se convertirá en mi mujer.

Enhorabuena…
Gracias, soy muy afortunado.

¿Cómo lleva ella tus ausencias?
Bien, las giras son una parte más de la profesión, estas un tiempo fuera de casa pero siempre regresas. Ella no es actriz pero trabaja como fotógrafa así que conoce bien la profesión.

¿Vas a compaginar la función con algún otro trabajo?
Por ahora no, tengo dos películas pendientes de estrenar y nada más. Ya no tengo veinte años y esta función requiere de todo mi esfuerzo.

No me digas que te ves mayor…
No, no es eso pero el tiempo pasa factura. Cuando tenía veinte años salía del teatro para irme de fiesta y no regresar hasta la próxima función pero a mediada que vas cumpliendo años el cuerpo ya no responde igual.

¿Es más difícil abrirse camino en el mundo de la interpretación por ser cubano?
Es más difícil, los directores de casting no suelen buscar un actor sino un personajes y eso es hacer el trabajo demasiado fácil. Antes de ser cubano soy actor pero eso no lo entiende todo el mundo. A mi no me ha sido difícil abrirme camino, he tenido mucha suerte, han confiado en mi encargándome trabajos muy diferentes pero soy de los pocos. La inmigración existe en la realidad y debería existir más en la ficción, nuestra ficción es sólo un cliché de la realidad.

Los argentinos se salvan de eso…
Sí, parece que son una raza especial, en las películas son los únicos que pueden ascender en la escala social, nunca hay un médico cubano. No sólo somos salsa, ron y tabaco, tenemos mucho más y me gustaría verlo reflejado en las pantallas.

De no ser actor, ¿qué hubieses sido?
Cocinero, me encanta cocinar, la vida me ha llevado a hacerlo todos los días pero lo que realmente me gusta es experimentar, tomármelo con calma y hacer platos especiales.

¿Utilizas la cocina para conquistar?
Sí, siempre, desde que tengo edad de ligar y manejar cuchillos utilizo la cocina para conquistar. Empecé con espaguetis que era lo mas fácil y poco a poco lo fui complicando, he tenido muy buenas experiencias.

¿Qué prefieres: un rollo de una noche o una relación estable?
Prefiero una relación estable pero no cerraría las puertas al rollo de una noche, la vida esta llena de matices y los rollos de una noche pueden darte mucho, el problema está en saber que son eso y nada más.

¿Cuáles son los grandes problemas de la pareja de hoy en día?
La desconfianza es uno de los mayores problemas, especialmente a la hora de vendernos al otro. La primera semana todos somos bellos, buenos, encantadores y tolerantes, después llegan las sorpresas y las cosas dejan de funcionar. El truco está en conocerse a uno mismo y presentarse con sinceridad, sin crear falsas expectativas. Yo he resuelto todos los problemas de pareja con mi chica actual, soy completamente feliz a su lado . Nos conocemos, tenemos confianza y nos divertimos mucho juntos.

¿Y en qué lugar queda el aburrimiento?
Debes guardar siempre una parte de ti para sorprender al otro, no te debe conocer tanto como para predecir tus movimientos.

¿Qué problemas de convivencia planteas?
Soy un desastre, si me dejas sólo en una habitación durante dos semanas cuando vuelvas pareceré un mendigo. Ese es mi gran defecto, por lo demás no planteo demasiados problemas a la hora de convivir. Suelo buscarme compañeros de piso a los que no les guste cocinar y así compenso mi desidia cocinando para ellos.

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