Juan manuel de prada artículos

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Cuando un autor irrumpe con un primer libro bajo el título de Coños, ya se puede adivinar que la intención polémica y la seguridad en sí mismo estaban íntimamente ligadas al escritor en ciernes. Y el libro acabó siendo eso, un ejercicio liberador para un veinteañero que explota su capacidad narrativa desde un ensayo …

Uno de los regresos más esperados de la narrativa de ficción española ha sido el de un Juan Manuel de Prada que, desde sus inicios juveniles, siempre se manifestó como un genio creativo inconmensurable. Más allá de su condición mediática, de sus artículos y de su manifiesto amor por una ideología de …

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Estoy leyendo estos días «Europa y el alma oriental», un libro de un autor completamente olvidado, Walter Schubart (1897-1942) que recomiendo encarecidamente, ya que ayudará a comprender mejor el alma rusa como su conflicto con Occidente.     La biografía de Walter Schubart es realmente un ejemplo de tragedia: Alemán y fuertemente prorruso, dejó la Alemania nazi para convertirse en profesor universitario en Riga, donde alcanzó cierta fama en los años 30 como filósofo cultural y religioso.     Cuando la Unión Soviética tomó el control de Letonia en 1940, Schubart intentó huir del país con su esposa Vera, una letona judía, pero fueron detenidos y deportados a un campo de concentración en Kazajistán, donde ambos murieron.     «Europa y el alma oriental» puede entenderse junto a la famosa «La decadencia de Occidente» de Max Spengler. Comparte su concepción de las culturas como entidades biológicas que tras alcanzar su punto álgido entran en decadencia hasta desaparecer.

Al igual que Spengler -y muchos otros intelectuales de la época, como nuestro Unamuno-, Schubart piensa que la civilización occidental está muriendo; y su producto clave, «el hombre prometeico» (el humano que tomando como excusa el progreso científico, se enorgullece de corregir y destruir la Creación desde la Reforma Protestante) será sustituido por el «hombre mesiánico», llamado a restaurar el orden superior y divino; además de que este «hombre mesiánico» será eslavo y más precisamente ruso.     El libro de Schubart contiene conceptos étnicos controvertidos y visiones panteístas (propias de los años 30); sin embargo, contiene segmentos con visiones proféticas extraordinarias y hasta aterradoras (extraordinario es el capítulo que compara a los pueblos español y ruso y los define como «hermanos en espíritu»; pero por supuesto estaba hablando de los españoles con su verdadera Naturaleza aún intacta).

Juan manuel de prada artículos 2021

El siguiente artículo, escrito por el eminente columnista español Juan Manuel de Prada, apareció por primera vez en ABC el 18 de julio de 2021. Ofrecemos a nuestros lectores la siguiente traducción con el permiso del autor. Ha sido publicado en Rorate Caeli.

Chesterton afirmaba que «la iglesia nos pide que nos quitemos el sombrero, no la cabeza al entrar en ella». Sin embargo, quitarse el sombrero puede ser un acto de mortificación cuando la iglesia carece de techo o si su techo tiene goteras, por no hablar de cuando en ella anidan palomas cagonas. Pero a través de la mortificación un católico completa la Pasión de Cristo en su carne, como nos pedía San Pablo. Para mortificarme, he soportado humildemente misas que agreden violentamente mi sensibilidad artística y mis preferencias devocionales: misas con repugnantes cancioncillas basadas en melodías de Simon & Garfunkel, misas con laicas empoderadas que leen las epístolas tropezando con cada frase, misas con sacerdotes de cabeza hueca que rellenan la liturgia con un hortera relleno de improvisación hasta desbordarla, misas con sermones que apestan a politiquería olvidable. Y he soportado todas estas mortificaciones porque creo que un católico debe ir a misa en su parroquia, aunque las misas que sorbe le dejen asqueado y empapado de su fealdad. Esta dolorosa conciencia de su fealdad me escuece aún más cuando la comparo con la conciencia de belleza que he sentido en las pocas misas tradicionales en las que he participado. Allí me he reconocido como un eslabón más en la cadena de una tradición viva que ha inspirado a los artistas más eminentes.

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Estoy leyendo estos días «Europa y el alma oriental», un libro de un autor completamente olvidado, Walter Schubart (1897-1942) que recomiendo encarecidamente, ya que ayudará a comprender mejor el alma rusa como su conflicto con Occidente.     La biografía de Walter Schubart es realmente un ejemplo de tragedia: Alemán y fuertemente prorruso, dejó la Alemania nazi para convertirse en profesor universitario en Riga, donde alcanzó cierta fama en los años 30 como filósofo cultural y religioso.     Cuando la Unión Soviética tomó el control de Letonia en 1940, Schubart intentó huir del país con su esposa Vera, una letona judía, pero fueron detenidos y deportados a un campo de concentración en Kazajistán, donde ambos murieron.     «Europa y el alma oriental» puede entenderse junto a la famosa «La decadencia de Occidente» de Max Spengler. Comparte su concepción de las culturas como entidades biológicas que tras alcanzar su punto álgido entran en decadencia hasta desaparecer.

Al igual que Spengler -y muchos otros intelectuales de la época, como nuestro Unamuno-, Schubart piensa que la civilización occidental está muriendo; y su producto clave, «el hombre prometeico» (el humano que tomando como excusa el progreso científico, se enorgullece de corregir y destruir la Creación desde la Reforma Protestante) será sustituido por el «hombre mesiánico», llamado a restaurar el orden superior y divino; además de que este «hombre mesiánico» será eslavo y más precisamente ruso.     El libro de Schubart contiene conceptos étnicos controvertidos y visiones panteístas (propias de los años 30); sin embargo, contiene segmentos con visiones proféticas extraordinarias y hasta aterradoras (extraordinario es el capítulo que compara a los pueblos español y ruso y los define como «hermanos en espíritu»; pero por supuesto estaba hablando de los españoles con su verdadera Naturaleza aún intacta).