Conceptos selectividad historia

marketing de exposición selectiva

TDL es una consultoría de investigación aplicada. En nuestro trabajo, aprovechamos los conocimientos de diversos campos -desde la psicología y la economía hasta el aprendizaje automático y la ciencia de los datos sobre el comportamiento- para esculpir soluciones específicas a problemas matizados.

Al elegir centrarse en la información que apoya sus creencias, nuestro carnívoro muestra una exposición selectiva. He aquí tres principios fundamentales de la exposición selectiva, utilizando a nuestro amigo carnívoro como ejemplo:

TDL es una consultoría de investigación aplicada. En nuestro trabajo, aprovechamos los conocimientos de diversos campos -desde la psicología y la economía hasta el aprendizaje automático y la ciencia de los datos sobre el comportamiento- para esculpir soluciones específicas a problemas matizados.

Disonancia cognitiva: A veces, las creencias y las actitudes entran en conflicto entre sí. Cuando lo hacen, eso resulta incómodo; y como humanos, tendemos a evitar lo que es incómodo. Este acto de evitar un conflicto mental es lo que se conoce como «disonancia cognitiva».

Efecto de expectativa del observador: Este efecto se produce cuando las personas actúan de forma diferente cuando son observadas de lo que lo harían en caso contrario. Este efecto es especialmente importante en contextos de investigación, donde puede tener graves implicaciones para la validez y replicabilidad de un estudio.

ejemplos de percepción selectiva

La exposición selectiva es una teoría dentro de la práctica de la psicología, a menudo utilizada en la investigación de los medios y la comunicación, que históricamente se refiere a la tendencia de los individuos a favorecer la información que refuerza sus puntos de vista preexistentes, mientras que evita la información contradictoria. La exposición selectiva también ha sido conocida y definida como «sesgo de congenialidad» o «sesgo de confirmación» en varios textos a lo largo de los años[1].

Según el uso histórico del término, las personas tienden a seleccionar aspectos específicos de la información expuesta que incorporan a su mentalidad. Estas selecciones se realizan en función de sus perspectivas, creencias, actitudes y decisiones[2]. Las personas pueden diseccionar mentalmente la información a la que se exponen y seleccionar las pruebas favorables, mientras ignoran las desfavorables. El fundamento de esta teoría se basa en la teoría de la disonancia cognitiva (Festinger 1957),[3] que afirma que cuando los individuos se enfrentan a ideas contrastadas, se activan ciertos mecanismos de defensa mental para producir una armonía entre las nuevas ideas y las creencias preexistentes, lo que da lugar al equilibrio cognitivo. El equilibrio cognitivo, que se define como un estado de equilibrio entre la representación mental del mundo de una persona y su entorno, es crucial para entender la teoría de la exposición selectiva. Según Jean Piaget, cuando se produce un desajuste, las personas lo encuentran «intrínsecamente insatisfactorio»[4].

teoría de la exposición selectiva pdf

La exposición selectiva es una teoría dentro de la práctica de la psicología, a menudo utilizada en la investigación de los medios y la comunicación, que históricamente se refiere a la tendencia de los individuos a favorecer la información que refuerza sus puntos de vista preexistentes mientras que evita la información contradictoria. La exposición selectiva también ha sido conocida y definida como «sesgo de congenialidad» o «sesgo de confirmación» en varios textos a lo largo de los años[1].

Según el uso histórico del término, las personas tienden a seleccionar aspectos específicos de la información expuesta que incorporan a su mentalidad. Estas selecciones se realizan en función de sus perspectivas, creencias, actitudes y decisiones[2] Las personas pueden diseccionar mentalmente la información a la que se exponen y seleccionar las pruebas favorables, mientras ignoran las desfavorables. El fundamento de esta teoría se basa en la teoría de la disonancia cognitiva (Festinger 1957),[3] que afirma que cuando los individuos se enfrentan a ideas contrastadas, se activan ciertos mecanismos de defensa mental para producir una armonía entre las nuevas ideas y las creencias preexistentes, lo que da lugar al equilibrio cognitivo. El equilibrio cognitivo, que se define como un estado de equilibrio entre la representación mental del mundo de una persona y su entorno, es crucial para entender la teoría de la exposición selectiva. Según Jean Piaget, cuando se produce un desajuste, las personas lo encuentran «intrínsecamente insatisfactorio»[4].

cuatro pasos de la teoría de los procesos selectivos

La atención selectiva es el proceso de centrarse en un objeto concreto del entorno durante un periodo de tiempo determinado. La atención es un recurso limitado, por lo que la atención selectiva nos permite dejar de lado los detalles sin importancia y centrarnos en lo que importa. Esto difiere de la ceguera por falta de atención, que es cuando uno se concentra mucho en una cosa y no se da cuenta de las cosas inesperadas que entran en su campo visual.

En cualquier momento, estamos sometidos a un bombardeo constante de información sensorial. El sonido del claxon de un coche en la calle, el parloteo de los amigos, el chasquido de las teclas al escribir un trabajo para la escuela, el zumbido de la calefacción que mantiene caliente la habitación en un frío día de otoño.

Pero en la mayoría de los casos, no prestamos atención a todas y cada una de estas experiencias sensoriales. En su lugar, centramos nuestra atención en ciertos elementos importantes de nuestro entorno, mientras que otras cosas se mezclan en el fondo o nos pasan completamente desapercibidas. Entonces, ¿cómo decidimos exactamente a qué prestar atención y qué ignorar?