Cenar jamon serrano engorda

¿es saludable el jamón de parma?

El jamón serrano es un alimento de alto valor nutricional y proteico, recomendado para todo tipo de dietas saludables y para todos los grupos de población. El Consorcio Jamón Serrano garantiza un producto saludable, tradicionalmente natural y rico en:

Durante años, la dieta mediterránea ha exaltado el jamón serrano como fuente fundamental de proteínas, vitaminas, minerales y grasas no saturadas. El arte de su elaboración, curación y maduración es estudiado y valorado por nutricionistas y profesionales internacionales especializados en la cocina española y mediterránea.

Los nitritos y los nitratos son conservantes que se añaden a todo el jamón curado durante el proceso de salazón para controlar el desarrollo microbiano y garantizar la seguridad microbiológica del consumidor. Además, realzan el sabor y el color de los productos curados.

Los niveles de nitritos en los jamones curados están muy regulados por las autoridades europeas: la cantidad máxima de nitratos es de 150 ppm, que es lo necesario para mantener la seguridad microbiológica y los beneficios organolépticos.

El jamón serrano es cancerígeno

El colesterol es esencial para el funcionamiento de nuestras células, pero un exceso puede ser perjudicial. El colesterol es malo para nuestra salud si hay un exceso en la sangre (hipercolesterolemia), que se convierte entonces en el enemigo número uno para nuestro corazón.

Hay diferentes tipos de colesterol, pero los más conocidos son el HDL, o «colesterol bueno» y el LDL, o «colesterol malo». Si comemos alimentos con alto contenido de colesterol LDL, aumentamos la cantidad en nuestro cuerpo. Si, por el contrario, consumimos alimentos con alto contenido en colesterol HDL, puede ayudarnos a protegernos contra el «colesterol malo».

Hay otras sustancias en nuestra dieta que pueden ayudar a regular el colesterol en nuestra sangre, como los ácidos grasos poliinsaturados y monoinsaturados, que reducen la cantidad de colesterol LDL y aumentan el colesterol HDL en el torrente sanguíneo.

Nutrición del jamón serrano

La dieta de una persona está directamente relacionada con ciertas enfermedades crónicas como las cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, la osteoporosis, la obesidad, etc. Afortunadamente, nuestra dieta es un factor de riesgo que se puede ajustar. Siguiendo una dieta sana y equilibrada, podemos prevenir o retrasar la aparición de estas enfermedades crónicas.

El consumo regular y moderado de jamón serrano puede prevenir y/o retrasar la aparición de la osteoporosis por su alto contenido en proteínas, vitaminas y minerales. La osteoporosis debe prevenirse a todas las edades, pero debemos prestar especial atención a nuestra dieta durante la infancia y la niñez para obtener la mayor masa ósea durante estos períodos críticos de crecimiento y evitar la pérdida de masa ósea.

5.- Lanchares Pérez, J.L., González Rodríguez S.P. Balance mineral y homeostasis: calcio, fósforo y magnesio. En Osteoporosis y menopausia. Castelo- Branco y Haya Palazuelos, J.2004; 43-68. Ed. Panamericana.

¿es saludable el jamón serrano?

La palabra «dieta» siempre fue equivalente a pasar hambre, época de verano, bikini… Pero no siempre los resultados van unidos a la palabra «esfuerzo». Algunos especialistas indican que, añadiendo una copa de vino y jamón serrano o ibérico a tu dieta, ayuda a perder peso. En definitiva, una dieta sin sensación de estar a dieta.

No en vano el vino es llamado el elixir de la larga vida, tiene la capacidad de ralentizar el envejecimiento celular, y reducir el riesgo de algunas enfermedades como el Alzheimer o la senilidad. Puede ser un gran amigo de las personas con insomnio, estrés en exceso, ya que el vino produce una ligera reducción de la presión arterial y del sistema nervioso.

El jamón ibérico proporciona el correcto funcionamiento del sistema nervioso, el cerebro y la masa muscular manterner, es la mejor fuente de hierro y vitaminas del grupo B. Además, comer 120 gramos de jamón al día reduce el colesterol y los triglicéridos por su bajo contenido en grasas saturadas y su alto contenido en ácidos grasos monoinsaturados.

En el desayuno, el alimento principal debe ser el pan, el jamón (hasta dos lonchas) y la fruta. La fruta depende de ti, evitando el plátano, el mango y el melón, porque aportan más calorías que los demás. Si entre nuestros imprescindibles está el café, a ser posible descafeinado y si nos gusta con leche, desnatada.